Cuando el peso de la vida se vuelve insoportable, el cuerpo exige un cambio. Mi práctica responde a ese grito interno, pero también a la contradicción cultural en la que habitamos: una obsesión por lo dulce, lo brillante, lo perfecto, mientras ignoramos el vacío y los costos ocultos que esto conlleva. Trabajo con símbolos que incomodan y seducen a la vez: dulces, manos, moscas, carne, cuchillos, sangre, vacío. Un lenguaje que expone lo que intentamos ocultar, que habla de vulnerabilidad, indulgencia y de las huellas que dejamos al consumir y ser consumidos. No busco embellecer para tapar grietas. Me interesa mostrar cómo lo estético convive con la herida, cómo lo atractivo y lo oscuro se entrelazan en una misma imagen. Amable Desconocida es un regreso a la creatividad, a la crudeza, a la parte más honesta de mí. Una invitación a mirar más allá de la superficie, a reconocer que en lo bello también habita lo incómodo.
Elena Guerrero
Amable Desconocida